Las palabras expresadas en esta página pueden resultar no del todo convincentes, quizá un tanto ambiguas, o de una calidad que deja mucho que desear.(y que no desear también, pues si somos sinceros quien les escribe bosteza, dormita, y se limpia quien sabe que partes de su impúdico cuerpo con eso que algunos (los más malitos) llaman poesía.)
Bueno, bueno: Al personaje que por mera casualidad ronda por aquí, se le recomienda sacar de su boca una escopeta, la más filuda posible,(ficticia eso sí. no serías tan estúpido...o sí?) y luego enterrársela en los dientes y, cuando se tengan los dientes en las manos, la vista bien atrofiada, (se atrofia por el dolor, es en serio) y el corazón por el suelo ..., es ahí. Recién ahí donde le será posible, a usted lector ocioso, leer sin reparos la “cochiná” que escribe este jovencillo de soberbia delgadez, y de apariencia senil.
Mi vecina es una perra mi hermana es una perra la vieja que vende papas es una perra la esposa del viejo Mario es una perra mi madre es una perra... Me dice que todas son perras; me parece que tiene razón, sobre todo cuando lo ataca el celo