sábado, 29 de septiembre de 2007
Lo difícil
Hablar con la –verdad-
Con lo que cuesta y todo
Es lo difícil/
Estar sobrio y hablar así,
con las manos descubiertas
Es lo difícil/
Cuando en esas tardes
Luego de engullirte sin anestesia alguna
Los gritos de otros
Arriba de algo
Con el antifaz de siempre
Sonriendo por todo
Ante todos
Mierda, y por dentro
Algo en ti se muere
Así,
Es lo difícil/
/Llevo la espalda apoyada en una pierna
Pensando
en todo eso;
-la verdad-/
O cuando ahí arriba, en la palestra,
En el borde insondable de la escena,
Te lanzas sobre el telón,
completamente desnudo
con tu verdadero nombre
sin nadie atrás que afirme tu desmayo
ante un público terrible,
es lo difícil/
-amor-
mientras otro mastica chicle y lo dice; -amor-
cubierto todo con otras versiones de lo mismo.
Es lo difícil/
Es poco lo realmente bello –amor, amor-;
No el océano
No le crepúsculo
Ni los manuales de poesía
Ni ese Neruda que tantos usan como llavero,
Lo real/
El llegar
Contigo a algún sitio
Con las venas reventadas por la rutina/
Encender un cigarrillo,
Descansar al fin-
Guardando en la boca
Una última gota de alcohol
que adorne las voces
En un día cualquiera; -un viernes quizás-
Y sacarte todo eso
Y arrancar todo eso de ti
Con el sudor de una pieza,
De una cama
Con una ventana a medio abrir
Hacerte dormir
-Un viernes cualquiera-
Es lo difícil
Pero lo más bello quizás
Y lo único./
jueves, 27 de septiembre de 2007
El dolor antes del dolor
Como una película hecha en toda su anatomía por mí
Resulta ser desastrosa y realmente mala,
Como una cinta mal doblada,
Llena de actores de segunda mano,
Llena de paisajes sucios,
Diálogos fuera de escena.
Como todo eso y aún peor,
Es el disparo que traspasa los oídos y queda resonando en el alma,
El tiro que se cuela sobre cada papel,
sobre cada signo
[anclado en aire/
Traigo las orejas colgando y mutiladas
Con ese aullido miserable
Que se atraganta
[En este cerdo humano
Que camina lamiendo del miembro de otros
Con una lengua abreviada de saliva
[ Lo perfora todo.
(Alguien aprendió a escribir y se hizo ignorante)
Vuelvo la vista con los guantes puestos antes del frío
Y me miran con un aire de repulsión acumulada
Con el estómago confundido ante el vértigo abominable
De ver a un tronco
-Devorado por una inmundicia maravillosa-
No el aire
No el poema,
No lo de siempre
Sí esto,
Que cae como miel sobre una roca irrompible que flota en el abismo,
Sí esto
Que se amarra a todo lo bello y lo enmohece
Sí esto
y es el dolor antes del dolor,
La herida que se vende junto al cuchillo
La marca que dejan los años en el puño y en lápiz
Etc.
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Ni muy allá, ni muy acá
Son dos y no más las clases de hombre;
Los que disfrutan del sexo
Y los que no/
No hay distinción más que aquella.
-esos que gozan quemándose las manos
con la carne, son quienes a la hora de hablar,
se sientan sobre una Biblia y beben cerveza,
son enterrados en fosas comunes
y el humo de su último aliento se mantiene encendido,
por un par de años
en la retina de los basurales-
-el otro es quien habla de intelecto,
así como también se pregunta si usar paraguas,
impermeable
o botas en un día de lluvia.
Es el que sueña con un cuerpo bello,
Es el reprimido que babosea con mujeres encartuchadas,
y piensa en dios
Este hombre se ruboriza con la palabra –culo-
Y a la hora de la muerte,
Pide canje por una lápida en medio de un parque ilusorio,
Al lado de otro fiambre,
Compartiendo el mismo pensamiento
Hecho tierra-
Son dos las clases de hombre
Y el poeta vendría siendo el tercero
Ni muy allá
Ni muy acá
Algo así como una isla de papel roñoso
que flota en algo
que no es aire/.
Niños.

Una mañana
Sentado en una sala de la universidad,
Esperando a la muerte con el lápiz en mano,
Oí a un profesor hablar
sobre los traumas de niñez
o algo así/
decía, por ejemplo,
que el niño golpeado, en algún momento,
se pondría los guantes
y también golpearía
que el niño violado, en algún momento,
sacaría su miembro
y en la peor de las noches
también violaría
que el niño que vio beber a su padre,
en algún momento,
sacaría una botella
y se la zamparía,
y que al llegar a su casa
con lo cuerpo destrozado por las horas,
en el piso, y punta de golpes,
haría de su mujer
una máquina de lágrimas/
y que los gritos se harían cíclicos,
y que ni tratamientos ni terapias de ningún tipo
harían olvidar el recuerdo de la cara de tu hijo
en la mente de tu puño.
La muerte –pensé- fue un trapo viejo
Que barrió conmigo hasta los veinte
Ahora
caminaba
con la soga invisible
Del los día hacia atrás...
Una mañana
Sentado en una sala de la universidad,
Esperando a la muerte con el lápiz en mano,
Oí a un profesor hablar
sobre los traumas de niñez
o algo así/
decía, por ejemplo,
que el niño golpeado, violado, humillado,
aparte de un animal,
puede elegir ser poeta.
Llegué a mi casa
Y pensé en escribir.-
sábado, 22 de septiembre de 2007
El segundo aullido

Hace bien, antes de al acto,
caminar un poco,
Dar una vuelta por ahí
Visitar a la muerte en lo malls
para luego pensar boca arriba,
Con los brazos amarrados al pecho,
En eso/
Antes de empezar, es bueno tragar de todo el aire un poco
Y si hay dinero, por qué no,
Improvisar un desfile de nubes
Preparar el oído para los acordes del cierre,
El acorde de esas bragas descendiendo de apoco
Etcétera, etc./
Me gusta lamerte el alma
Y chupar de cada suspiro tuyo
Arrancarte unos cuantos gritos
Para luego de la conflagración,
Contemplar de eso que pocos saben que es arte,
Tendido y desvanecido en el campo de batalla
Con toda su inocencia/
Me gusta ver como se te acaba de apoco el oxígeno,
Con esa fuerza de cristal que te caracteriza,
Ardiendo por otra cerveza.
Y afuera
Y adentro
La creación misma
Sin un Dios que lo ordene todo/.
Nada mejor que aquello
Adornado con la forma de un motel de mala muerte
Con cientos de orgasmos evaporándose tras las paredes
Y mujeres de todo tipo
Haciendo sobre unas sábanas fúnebres y sucias
El mejor baile de sus vidas
Ni el oro mismo en su totalidad
Ni la cama que se arma hasta los dientes
Ni la mujer que nos cobra la entrada,
Se compara al trueno de aquella última voz
De la habitación trecientos y algo,
Pidiendo todavía
Que no apriete el gatillo/
Desunirnos de aquella segunda piel
Con la que nos cubren apenas damos el aullido,
Por una vez ser reales
Y hablar en aquella lengua
Única y melliza al mismo tiempo.
Me gusta dormir con Dios hecho animal
cerca de mí
y que al fin la tibieza de su piel
le gane a la capa mortuoria
que me persigue desde que salí
parido por el mundo
a buscar un segundo gemido
escondido más allá de tu garganta.
viernes, 14 de septiembre de 2007
Algo más que sangre
Un día me encontré, entre tanta mojigata sin espinas,
Una atestada de púas/.
No recuerdo muy bien como fue;
Si al salir del metro, entrando a la calle,
o comprando alguna revista en esos quiscos fúnebres que se expanden a forma de plaga por aquí/
Recuerdo aquella primera impresión;
Cuando apoyado en una muralla inmunda
La vi pasar con una especie de bolso colgando de su hombro,
Caminaba sin prisa, desfilando a modo de arcángel,
Su pelo tendía del aire, se abrazaba cuidadosamente a él,
Se esparcía por el espacio contaminado de todo,
pareciendo no ensuciarse/
El día se hacía tarde, y comenzaba a hacer un poco de frío.
Los siguiente fue el humo colándose por la comisura de sus labios
Suspendiéndose ante mí con un toque de elegancia
Que se alejaba del todo
a lo burgués/
Fumaba Belmont Light/
Al acercarme no pareció incomodarse,
Intercambiamos un par de palabras y caminamos en completo silencio varias cuadras.
Era tarde
y era un viernes de fin de mes,
La noche cubría su boca con una tela de alcohol/
Parecía que todos transitaban borrachos
Yo lo estaba más nunca.
Decidí que todo cuanto había escrito debía ser desechado,
Era todo una mentira,
Todo poema lo es, al menos para mí, todo es una vil falacia,
Un pretexto para algo,
Ella no/
O quizá sí.
Las espinas han sido arrancadas del mundo
/Ella era más espina que flor/
La belleza, pensé, está en no ocultar el agujón,
La belleza como tal ha sido profundamente quebrada, transgredida,
/Ha sido ocupada por un millar de seres con más estuco que sangre/
Y pensé en ser cortado por ella,
Atravesar de partida la cubierta de carne que adorna mis dedos
con cada fragmento de ese capullo andante
Quise eso
Y otras cosas/
Un tipo que usaba una gorra se acercó a pedir algo/
Si preguntaba la hora, o pedía dinero, o intentaba algún asalto
A esas alturas
Ya daba lo mismo/
“Son las una y algo de la madrugada”
Hace cuatro horas que traigo el corazón perforado
Está goteando al fin
Algo más que sangre.
lunes, 10 de septiembre de 2007
"Poema de amor"
Un sitio,
Santiago.
Los inagotables peldaños de una escalera,
Niebla/
Mucha niebla/
Los pulmones flotan y se pegan en las paredes,
Los cigarrillos sin carne apagan su vida en nuestras manos
Las tripas hacen fiesta ahí abajo,
Suenan y no paran de sonar,
No es navidad, pero intermitentes luces rojas tiñen todo el aire /
Es Santiago y esto es el año 19,
afuera está muriendo gente,
se les acaba la sangre en algún trayecto
todos los trayectos acaban con ello
-aún no es mi hora-
pienso/
Me acomodo por milésima vez sobre una silla,
Te observo entrar por aquella puerta rota,
Todo es sucio y decadente por aquí,
Sin duda estamos flotando en mierda, montados sobre ella, impregnados de ella,
Y aún así tenemos sed/
Pido otra con la plata que debí haber comido algo/
Está bien.
Todo esta bien cuando apareces/
El reloj desde hace rato dejó de marcar el tiempo-
Todo es tan oscilante
Estamos dentro y afirmados de un cronómetro,
Veo números y formas por todas partes;
A veces todo es retroceso,
Hacia atrás, hacia atrás
Voy montado en una bicicleta melancólica en inagotable retroceso
Suprimir así como así la ventana donde cruza la vida para poder ser vista
No es cosa fácil/
No es fácil hablar bien, sonar bien, componer buena poesía o componer bien una ciudad,
-Los poemas son ciudades- creo haber oído por ahí/
Los poemas son ciudades completas donde nada se puede obviar,
Hay gente, calles, curas y prostitutas,
En todo momento muere gente,
/eso no se puede dejar de lado/
En todo momento]
Miro con los ojos envueltos de una inagotable sed
aquella puerta
Entra y entra gente
Afuera todo igual/
Tú me hablas de otra cosa
Nada mejor, pienso, que hablar de otra cosa
Vivir de otra cosa
Observar otras cosas/
No quedarse la hélice putrefacta con que anda el helicóptero/
No quedarse con la forma
Con el sonido que quema los oídos/
No quedarse con él
Si no con lo otro/
Con eso que es imposible describir aquí, pero que está,
Lo siento, lo huelo,
Mientras hablas/
Todo es el dibujo de otra cosa, todo es mimesis prostituida de otra cosa
Menos tú.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Betsabé Inostroza Fernández
Voy con el alma reventada pero con los brazos abiertos,
Descendiendo desde algún sitio veo todo con los ojos estilando.
(Poco antes me bebí todo lo vino que había. Borracho y menos cobarde, le sigo temiendo a la muerte)
El viento terrible que pasa
Viene cabalgando con un centenar de cuchillos en mi contra
Y me lleva en decadencia hacia un sitio
Que se aleja por completo al dios que de ti he hecho.
Siento a mi alrededor millones de nacimientos de todo tipo,
Vida nuevas, pseudo amoríos, mujeres, hombres y perros
Que dirigen su vista a la partida de esta carrera sucia llamada vida.
Sucia porque todo es abominable y realmente asqueroso cuando es la muerte quien se representa disfrazada de tu huida,
Sentada y esperando por mí, me mira desde sus costas.
No puedo, no quiero azotarme más sobre el pavimento,
No quiero volar ayudado por un paracaídas,
Ni aterrizar en un mundo donde ya no estará tu nombre.
Deja que me acomode en algún lugar de tu cuerpo,
Deja que huela como un animal estúpido cada paso que das,
Deja que me alcoholice con la botella de tu recuerdo,
Tómame,
Aquí estoy esperando a que soples
Que me lleves, como a una pluma, volando hacia tus caderas
Quítame mujer, de una vez, esta cuerda del cuello. Y Clávame contigo en la infinidad de tu mirada
/arranca cada parte de mi cuerpo
y llévalas a algún lugar mejor que la incertidumbre/
martes, 4 de septiembre de 2007
El admirador nº1
Sentado con las piernas cruzadas
Con el cuello tirante,
Sobre un cuaderno
[PAUSA]
Por todo lo oscuro, por todo aquello que se guarda de vez en cuando,
Por todo los momentos
Por el corazón falto de sangre,
Por la sangre sin corazón,
Por la borrachera mundial en que todos creen estar sobrios
Y por ayer/
ayer/
ebrios hasta le médula
en un bar de Ñuñoa, una tras otra corrían hermosas
dignas, hasta el tope, muertas de sed
de nuestra sed/.
/ya no recuerdo mucho/
Ellas y una montaña de cigarrillos apagando el día,
encendiendo eso, la noche
y todo el cuento.
Te llevaba del hombro
y el pelo se te caía por ambos lados del rostro.
Tú, más borracha que yo, te lamentabas de tu condición.
Algunos de los que por ahí pasaban hablaban a murmullos
yo también murmuraba un poco,
apoyado desde la otra vereda, no menos real, que te ofrece el mundo
o la ciudad o la calle o aquel bar.
Te abrazabas a mí y llorabas
En un momento intentaste algo atravesando tu garganta con los dedos.
/Pasó una micro/
Arriba todo igual que abajo
Tan solo un par de luces extra que iluminaban la condición de tu semblante
Y del mío/
Me gustaste así/
[PAUSA]
Al bajar te arrodillabas,
Y las patadas en tu vientre
Las patadas estilando de alcohol en tu vientre/:
De tu boca saltó la vida
y con ella el vómito
¡qué belleza dios mío!
No había orden
No había vergüenza,
No había pudor
Sólo la poesía sucia que te colgaba del labio
(magnífica poesía improvisada por tu estómago)
El asco para muchos
Se convertía en objeto de adoración para mí
Y me mojaste los pies
Y no importaba,
/eras tú /
Y no habían máscaras que entorpezcan la actuación de tu vida
La actuación que me hizo pensar seriamente,
En ser tu admirador Nº 1-