Son dos y no más las clases de hombre;
Los que disfrutan del sexo
Y los que no/
No hay distinción más que aquella.
-esos que gozan quemándose las manos
con la carne, son quienes a la hora de hablar,
se sientan sobre una Biblia y beben cerveza,
son enterrados en fosas comunes
y el humo de su último aliento se mantiene encendido,
por un par de años
en la retina de los basurales-
-el otro es quien habla de intelecto,
así como también se pregunta si usar paraguas,
impermeable
o botas en un día de lluvia.
Es el que sueña con un cuerpo bello,
Es el reprimido que babosea con mujeres encartuchadas,
y piensa en dios
Este hombre se ruboriza con la palabra –culo-
Y a la hora de la muerte,
Pide canje por una lápida en medio de un parque ilusorio,
Al lado de otro fiambre,
Compartiendo el mismo pensamiento
Hecho tierra-
Son dos las clases de hombre
Y el poeta vendría siendo el tercero
Ni muy allá
Ni muy acá
Algo así como una isla de papel roñoso
que flota en algo
que no es aire/.