miércoles, 26 de septiembre de 2007

Niños.


Una mañana
Sentado en una sala de la universidad,
Esperando a la muerte con el lápiz en mano,
Oí a un profesor hablar
sobre los traumas de niñez
o algo así/
decía, por ejemplo,
que el niño golpeado, en algún momento,
se pondría los guantes
y también golpearía
que el niño violado, en algún momento,
sacaría su miembro
y en la peor de las noches
también violaría
que el niño que vio beber a su padre,
en algún momento,
sacaría una botella
y se la zamparía,
y que al llegar a su casa
con lo cuerpo destrozado por las horas,
en el piso, y punta de golpes,
haría de su mujer
una máquina de lágrimas/
y que los gritos se harían cíclicos,
y que ni tratamientos ni terapias de ningún tipo
harían olvidar el recuerdo de la cara de tu hijo
en la mente de tu puño.

La muerte –pensé- fue un trapo viejo
Que barrió conmigo hasta los veinte
Ahora
caminaba
con la soga invisible
Del los día hacia atrás...

Una mañana
Sentado en una sala de la universidad,
Esperando a la muerte con el lápiz en mano,
Oí a un profesor hablar
sobre los traumas de niñez
o algo así/
decía, por ejemplo,
que el niño golpeado, violado, humillado,
aparte de un animal,
puede elegir ser poeta.

Llegué a mi casa
Y pensé en escribir.-