sábado, 22 de diciembre de 2007

Capuchas

Santiago XXI,
Es invierno,
Llegan de apoco pero llegan,
Cubiertos de una tela mortífera,
Con cientos de cuchillos fabrican sus bombas,
Despegan de aquel patio de atrás
Y desfilan a modo militar.

Ni cara ,
Ni un tronco,
Ni forma,

Es el veintiuno y es el 07,
Todos alzan la vista para verlos pasar,
Van a ser la dos
Y una nube cubre los restos de buena salud
Con un taladro venenoso

Antes de su llegada,
Un animal nos enseña modismos
Y formas correctas de habla;
-que no es primero que nada,
que sí es primero que todo
-
/de su garganta sale un vapor inmundo/

Es invierno,
No hay rastros de lluvia,
Adentro
todos unos miserables,
le lamen el ego-

yo también lo hago/.

Una muchachita de caer un grito
Que le quema y raja
Parte de su pequeña anatomía;
-los encapuchados, los encapuchados!-
el animal es inmutable,
son cientos los años que lleva defecando
sobre el mismo escenario.
Afuera se respira del sudor de los n/n

/Pausa/

Tardé en tomar la micro.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Misogenio

Las veo venir a todas
Atadas de un solo orgasmo
Con una gran hebra de sangre,
Manejan la espada del placer.
Y soy un poco y soy otro poco,
Pero más soy un hijo de perra
Que en la orilla de los parques
Ebrio por el sol de los lunes
Les extirpo las ganas/.
Y no es tanto aquello
Comparado con lo otro;
Con el que te arranquen el fuego
Que mantiene con vida
Eso que no se ve/ .
Etc.

Las veo venir a todas
Con sus caderas haciendo un óvalo
Gimiéndote al oído
Con los pulmones quebrados
Por los días atropellados en la calle,
Porque hay más colores en un semáforo
Que en el rojo de tu sangre
Y de otras cosas.

En un circunloquio
infinito
te frotan contra sus vulva,
toman tu mano
y que les gatilles el alma
y que les metas vida,
y no hay en este país
tanto hijo de puta ,
como tampoco hay
un solo hijo de puto,
porque a fin de cuentas somos todos
en parte asesinos,
en parte hijos de alguien/
y es el día
y es la forma de su cadena
lo que hace que elijas
o lo que elige por ti.

(Y no es la carne ,
en serio te digo, no es la carne,
quizá la nube que nos ponen en cada ojo
quizá sea la nube
sí, quizá/
quizá sea eso).

Las veo siempre derramar el mismo vino,
llorar a litros desde un balcón de cuentos
afirmadas en su propio desconsuelo,
se limpian parte de la herida
que les fue donada aun antes de nacer,
y es allí cuando entramos todos-
moviendo la cola y babeando como imbéciles,
los- Perros Románticos-, como decía Bolaño,
a naufragar y oler desde abajo
cada exhalada que nos lanzan de allá arriba,
y no se puede,
juro que no se puede,
Tomar la espada y molerte los ojos de un puro tajo
no se puede , porque cuando las ves pasar,
en el movimiento aquel que hace de lo cotidiano
una escena con atmósfera propia
en su galope de sirenas licenciosas,
precipitándose a todo viento por las cosas
moldeándote el sueño de lamerle los pasos,
los quejidos,
y lograr al fin
encenderles el alma
con el fuego de tu cigarrillo...
oh, no vale acabar, y no vale abrumarse
pues sólo se abruma
quién no tiene el tacto.

Con cada adiós que nace
Somos más quienes
Sin un arma que parezca ovario
Buscamos el rincón de las cosas
Y nos sentamos a parir humo
Y uno que otro recuerdo.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Armas y mujeres (estracto)

Ayer, sentados en el metro,
Conversando trivialidades,
Se me escapó una bala
Desde el fondo del estomago,
a las sienes de mi novia.
El estruendo fue terrible,
Creo haber cerrado los ojos,
-No recuerdo muy bien-
y al abrirlos vi cómo el metro
se estrellaba en mi cabeza,
mientras al otro lado se acomodaba
ella
impávida por el disparo,
con la mano extendida y su cara mojada.

No hay devolución ni de armas ni de mujeres,
Me dijo esta tarde otro vendedor;
Cuando se te escapa un tiro
El dolor del sonido es irreversible
Y tendrás que acostumbrarte al chirrido
Rebotando en tus parietales,
pues aquello es lo único que de veras podría decir,
-es para siempre-.

Montado en una. (estracto)

Y no depende,
ni siquiera el humo en el fondo del pecho depende.
Cuando las ves pasar,
a todas/
Ellas;
las mujeres
en un solo cuerpo
Corriendo en ascenso por una escalera
Atardecida
Que no admite vuelta,
Llegando por fin a una cumbre ilusoria,
Con el maquillaje derritiéndoseles por cada poro
Por cada año/
Y no vale amar hasta el fondo,
Ni siquiera odiar hasta el aullido sirve
Cuando pisas y clavas tu propia bandera
En el corazón de otros
Haciendo trampa,
No vale./

/La botella envuelta en cerveza espera por ti
Para llevarte de un brazo
A nadar por debajo
De tu propia tierra/

No hay cuerpo que aguante
El látigo de las tardes en Santiago,
Con tu grito que nace desde abajo,
Removiendo el cemento,
Con sus flores de artificio,
Y la tempestad se hace poca
mientras todos caminan,
Con un reloj de bolsillo incrustado en sus frentes,
Acabando con aquella música propia
Que les fue donada al nacer/

Todo se pierde,
Cuando te montas día a día
Sobre aquel caballo metálico
Que transpira gente
Llorando hacia adentro
Buscando un asiento para doblar las rodillas.

Lo Primero

/Lo primero es el cráneo
Ventilando la vista al fin
Con las piernas abiertas
En una ventana ovalada,
Saltando del parto a la mesa/

/Lo primero es el aullido
partiendo los espejos
Acelerando el pecho,
En una ventolera de susurros,


/Lo primero es el vértigo,
Montado en una cama,
Con el soplido extrauterino
Formándote el rostro,

/Lo primero es el cráneo,
luego el tronco
y la cadena de carne,
/Lo primero es el grito,
Lo primero es la lluvia y el llanto;
El resplandor de la primera visión,
Y el olvido/

/Lo primero es la sonrisa de alguien.
Lo primero son las gotas de algo
Cayendo del techo
Empapándote la frente,

/Lo primero es el cráneo,
Luego el tronco
Y luego el estallido de mariposas,

/Lo primero es felicidad,
Netamente eso/(...)


Luego del quejido,
Son las contracciones del mundo,
Son esas bocas de animal comiéndote el alma,
Esas bocas formando un –No- de un solo estruendo
Mutilándote hasta el sueño,

[Y ya nada es -lo primero-]

martes, 20 de noviembre de 2007

Dime tú

Dime tú,
Cariño del otro pasaje,
en qué parte de tu sonrisa escondes mis restos/
¿Será acá – sorprendente el poema tantas veces escrito con el mismo
lápiz?
Casas de años
Pizcas de arrugas
Pizcas de otra;
Otra con la que me viste pasar cuando cerrabas los ojos,
Pretendiendo también cerrar los míos,
Y yo lecho la culpa al lacho
Joven de letra infame y mal tejida
Sover –
vio en ti la escena aplastada –
Ahogada/
Y te vio colgada en el norte de su vida
Con la cuer –
Dabas y escupías
afirmabas la portentosa y celeste espalda de tu cue –
Yo que tantas veces te leí y pronuncié ese vocablo tipi –
como cuando por la calle del 14 vimos esa micro subir triste por debajo de mi ca –
¿sabes?,
El tipo que dormía contigo no hace mas que morir
todas las veces que te estrellas triste,
ciega a ese conde –
nado por el aire
Y por el agua del recuerdo
Y los ahoras
Y los después
Y tu cara de cerca,
tan cerca que no te distingo.
Mas sin y con embargo estas ahí,
esperando mi frívolo mensaje tapado a mas no poderde palabras indis –
puestas una frente a otra
sin medición, copia de copias, y la letra
y la idea:
¿No es lo mismo acaso el amor del pobre por su muchacha pobre,
que el amor de la muchacha rica por su muchachín –
chín?
(no, no es lo mismo)
El retrato
Mis retratos después de los tuyos,
oh hija mía,
Poesía ,
poeta, mujer,
madre,
amante,
violadora y asesina mía
no te se-pa-re-ce tu voz ni al triste
y monocorde canto del cura,
Ni al maullido del gato que ronda esa calle vacía
Esperando a su Amo-rr y estrella,
ahogo de envida de otras,
de otros y de ti misma,
en el suspiro que es la vida,
eres para mi uni–verso,
con tu día a día,
con tu hora ahora con tu elegancia diva-viva
de las calles que dan a mis ojos hechos
y perforados por el acontecimiento de tu encuentro/

¡/dame el instante de tu trascendencia/!

domingo, 18 de noviembre de 2007

Estracto del flujo en LA#

Creo que fue
Montada en un piano
Que sangró hasta la última nota,
Con la herida insondable de la armonía
Fue una máquina
De parir
Música/
Y afuera morían
De a tres los pájaros
Y nacían otros cientos/

Era una iglesia forrada en madera,
Era el paso de las horas
Bailando en un salón de aire
Era dios, de rodillas
Besando cada piedra.

Afirmado de una cuerda
Arriba, en un tercer piso,
Hacia al sur, siempre hacia al sur,
Las notas atravesaban el aire,
Como cuchillos infatigables,
Que a la hora de la muerte
Daban más vida al suicida.

Y adentro
Cerca de la pupila,
en el brillo perdido del mundo,
puesto en escena
el piano de cola
con su piel caucásica
Sangrando por ti
De nota en nota

Estarán entonces
los restos de alguna iglesia
Con la cruz deformada,
Con una última gota de sol
Colándose por entre las murallas
Y serás tú el pianista,
Que sentado sobre el rayo
Darás al orbe el acto
De tu último suspiro.

Carta del suicida

Trago una esfera ploma,
a veces negra
La empapo con cerveza
-Cada vez que abro la boca-
hay una parte del mundo que llega
a la garganta más herida/

Siempre los helicópteros cayendo por la avenida
Siempre la lluvia
Que rompe las calles
Cuando la sajadura estalla,
En los brazos de una sola ciudad
Que grita y no se cansa/

Siempre los amantes,
/En un enrome adiós que hace de las cosas
una concatenación perpetua/
Siempre los aeroplanos
/Con gente dispuesta a volar, aun con los bolsillos mojados/
Mordiéndose unos a otros los labios
En un adiós hinchado
Que los sigue desde el parto
Bajo una lluvia animal
Que rompe las calles./

Siempre los poetas, con un lápiz apuntando
Hacia el océano,
Con los ojos volteados en el tiempo.

No hay arma, no hay alma,
Y no hay ahogo que valga/
Cuando abro la boca
Y cuando abro los huesos.

No hay aullido que valga

De la matriz del universo son paridos
Los astros/
En el hocico de dios nacemos de un solo escupo
Y no hay luz suficiente que apague
Esa brisa de lo cotidiano
En un disfraz de mariposa
Aplacando el estruendo
Del gatillo
Mientras el sol se desintegra los 25 de cada mes

/Llegará el día
En que me trague al universo entero/

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Casa de Alamos

Hay una bala que duerme en mi pecho
Inconada hasta las raíces
No para de sangrarme,
Ya sea por la tarde, ya por la mañana
Me oprime y revienta parte del alma
/Y no hay viento ni calma que aplaque el grito/.

En los espejos veo cuerpos pálidos
Con los ojos gritando algo,
Y no entiendo cuando
En cada brazo, y en cada extremo
Se abren los parietales y salen mujeres
Corriendo desnudas
Con la inicial de mi nombre
tajeando parte de su belleza/.

No hay perdón para los ojos
Que pudiendo ver el choque
Prefieren la mudez circundante de las cosas,
No hay perdón
Porque por cada palabra
Hay una cicatriz que respira;
Hay un día que comienza a preparar la cuerda
Y el fusil/
No hay perdón
Porque yo no me perdono
Porque el instante espera cuchillo en mano
Con otra bala para adornar mi cabeza/.

No hay dolor mas fustigante
Que el que uno mismo provoca al aire
Ni aullido más triste
Que el que se hace sin luna y sin garganta
Con una bala en el pecho
Empollando tu corazón, con los ojos cerrados,
Soñando con tu muerte/

Es tarde ya para saltar,
(Con el arañazo de cada pie podría llenar de lágrimas
Lo que falta de estrellas en el piélago de allá arriba)/
Es tarde ya para abrir la boca y soplarle a la cara
Al incendio de esta música espesa y desastrosa
Que apunta con todas sus notas
A la casa que amo.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Cáncer de realidad

No digo que no lo sepa realmente
Sólo digo que no sé
De la manera mas ficticia posible;
Ser parte de aquel vómito triste
/ de esta realidad terrible
de pastos, plazas y mujeres malparidas

/ tanto pavimento por caminar
tanto irse de boca al hocico de suelo
tanto lamer las pisadas de otros en alguna calle luctuosa
tanto comer con los dientes en las manos

/ y volver a caer tras una idea
manifestarse un idiota contento
compartir la cama con extraños impulsos eléctricos
con cigarrillos que flotan sobre el cerebro puto
/ muriéndose de humo
/ y el hombre de la cajetilla por otro lado
con cáncer de realidad.


sábado, 29 de septiembre de 2007

Lo difícil

Eso de la –verdad-
Hablar con la –verdad-
Con lo que cuesta y todo
Es lo difícil/
Estar sobrio y hablar así,
con las manos descubiertas
Es lo difícil/
Cuando en esas tardes
Luego de engullirte sin anestesia alguna
Los gritos de otros
Arriba de algo
Con el antifaz de siempre
Sonriendo por todo
Ante todos
Mierda, y por dentro
Algo en ti se muere
Así,
Es lo difícil/

/Llevo la espalda apoyada en una pierna
Pensando
en todo eso;
-la verdad-/

O cuando ahí arriba, en la palestra,
En el borde insondable de la escena,
Te lanzas sobre el telón,
completamente desnudo
con tu verdadero nombre
sin nadie atrás que afirme tu desmayo
ante un público terrible,
es lo difícil/

-amor-
mientras otro mastica chicle y lo dice; -amor-
cubierto todo con otras versiones de lo mismo.
Es lo difícil/

Es poco lo realmente bello –amor, amor-;
No el océano
No le crepúsculo
Ni los manuales de poesía
Ni ese Neruda que tantos usan como llavero,
Lo real/
El llegar
Contigo a algún sitio
Con las venas reventadas por la rutina/
Encender un cigarrillo,
Descansar al fin-
Guardando en la boca
Una última gota de alcohol
que adorne las voces
En un día cualquiera; -un viernes quizás-
Y sacarte todo eso
Y arrancar todo eso de ti
Con el sudor de una pieza,
De una cama
Con una ventana a medio abrir
Hacerte dormir
-Un viernes cualquiera-
Es lo difícil
Pero lo más bello quizás
Y lo único./

jueves, 27 de septiembre de 2007

El dolor antes del dolor

Como una película hecha en toda su anatomía por mí
Resulta ser desastrosa y realmente mala,
Como una cinta mal doblada,
Llena de actores de segunda mano,
Llena de paisajes sucios,
Diálogos fuera de escena.
Como todo eso y aún peor,
Es el disparo que traspasa los oídos y queda resonando en el alma,
El tiro que se cuela sobre cada papel,
sobre cada signo
[anclado en aire/

Traigo las orejas colgando y mutiladas
Con ese aullido miserable
Que se atraganta
[En este cerdo humano
Que camina lamiendo del miembro de otros
Con una lengua abreviada de saliva
[ Lo perfora todo.

(Alguien aprendió a escribir y se hizo ignorante)

Vuelvo la vista con los guantes puestos antes del frío
Y me miran con un aire de repulsión acumulada
Con el estómago confundido ante el vértigo abominable
De ver a un tronco
-Devorado por una inmundicia maravillosa-

No el aire
No el poema,
No lo de siempre

Sí esto,
Que cae como miel sobre una roca irrompible que flota en el abismo,
Sí esto
Que se amarra a todo lo bello y lo enmohece
Sí esto
y es el dolor antes del dolor,
La herida que se vende junto al cuchillo
La marca que dejan los años en el puño y en lápiz

Etc.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Ni muy allá, ni muy acá

Son dos y no más las clases de hombre;
Los que disfrutan del sexo
Y los que no/
No hay distinción más que aquella.
-esos que gozan quemándose las manos
con la carne, son quienes a la hora de hablar,
se sientan sobre una Biblia y beben cerveza,
son enterrados en fosas comunes
y el humo de su último aliento se mantiene encendido,
por un par de años
en la retina de los basurales-

-el otro es quien habla de intelecto,
así como también se pregunta si usar paraguas,
impermeable
o botas en un día de lluvia.
Es el que sueña con un cuerpo bello,
Es el reprimido que babosea con mujeres encartuchadas,
y piensa en dios
Este hombre se ruboriza con la palabra –culo-
Y a la hora de la muerte,
Pide canje por una lápida en medio de un parque ilusorio,
Al lado de otro fiambre,
Compartiendo el mismo pensamiento
Hecho tierra-

Son dos las clases de hombre
Y el poeta vendría siendo el tercero
Ni muy allá
Ni muy acá
Algo así como una isla de papel roñoso
que flota en algo
que no es aire/.

Niños.


Una mañana
Sentado en una sala de la universidad,
Esperando a la muerte con el lápiz en mano,
Oí a un profesor hablar
sobre los traumas de niñez
o algo así/
decía, por ejemplo,
que el niño golpeado, en algún momento,
se pondría los guantes
y también golpearía
que el niño violado, en algún momento,
sacaría su miembro
y en la peor de las noches
también violaría
que el niño que vio beber a su padre,
en algún momento,
sacaría una botella
y se la zamparía,
y que al llegar a su casa
con lo cuerpo destrozado por las horas,
en el piso, y punta de golpes,
haría de su mujer
una máquina de lágrimas/
y que los gritos se harían cíclicos,
y que ni tratamientos ni terapias de ningún tipo
harían olvidar el recuerdo de la cara de tu hijo
en la mente de tu puño.

La muerte –pensé- fue un trapo viejo
Que barrió conmigo hasta los veinte
Ahora
caminaba
con la soga invisible
Del los día hacia atrás...

Una mañana
Sentado en una sala de la universidad,
Esperando a la muerte con el lápiz en mano,
Oí a un profesor hablar
sobre los traumas de niñez
o algo así/
decía, por ejemplo,
que el niño golpeado, violado, humillado,
aparte de un animal,
puede elegir ser poeta.

Llegué a mi casa
Y pensé en escribir.-

sábado, 22 de septiembre de 2007

El segundo aullido


Hace bien, antes de al acto,
caminar un poco,
Dar una vuelta por ahí
Visitar a la muerte en lo malls
para luego pensar boca arriba,
Con los brazos amarrados al pecho,
En eso/

Antes de empezar, es bueno tragar de todo el aire un poco
Y si hay dinero, por qué no,
Improvisar un desfile de nubes
Preparar el oído para los acordes del cierre,
El acorde de esas bragas descendiendo de apoco
Etcétera, etc./

Me gusta lamerte el alma
Y chupar de cada suspiro tuyo
Arrancarte unos cuantos gritos
Para luego de la conflagración,
Contemplar de eso que pocos saben que es arte,
Tendido y desvanecido en el campo de batalla
Con toda su inocencia/

Me gusta ver como se te acaba de apoco el oxígeno,
Con esa fuerza de cristal que te caracteriza,
Ardiendo por otra cerveza.
Y afuera
Y adentro
La creación misma
Sin un Dios que lo ordene todo/.

Nada mejor que aquello
Adornado con la forma de un motel de mala muerte
Con cientos de orgasmos evaporándose tras las paredes
Y mujeres de todo tipo
Haciendo sobre unas sábanas fúnebres y sucias
El mejor baile de sus vidas

Ni el oro mismo en su totalidad
Ni la cama que se arma hasta los dientes
Ni la mujer que nos cobra la entrada,
Se compara al trueno de aquella última voz
De la habitación trecientos y algo,
Pidiendo todavía
Que no apriete el gatillo/


Desunirnos de aquella segunda piel
Con la que nos cubren apenas damos el aullido,
Por una vez ser reales
Y hablar en aquella lengua
Única y melliza al mismo tiempo.

Me gusta dormir con Dios hecho animal
cerca de mí
y que al fin la tibieza de su piel
le gane a la capa mortuoria
que me persigue desde que salí
parido por el mundo
a buscar un segundo gemido
escondido más allá de tu garganta.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Algo más que sangre

Un día me encontré, entre tanta mojigata sin espinas,
Una atestada de púas/.
No recuerdo muy bien como fue;
Si al salir del metro, entrando a la calle,
o comprando alguna revista en esos quiscos fúnebres que se expanden a forma de plaga por aquí/
Recuerdo aquella primera impresión;
Cuando apoyado en una muralla inmunda
La vi pasar con una especie de bolso colgando de su hombro,
Caminaba sin prisa, desfilando a modo de arcángel,
Su pelo tendía del aire, se abrazaba cuidadosamente a él,
Se esparcía por el espacio contaminado de todo,
pareciendo no ensuciarse/
El día se hacía tarde, y comenzaba a hacer un poco de frío.
Los siguiente fue el humo colándose por la comisura de sus labios
Suspendiéndose ante mí con un toque de elegancia
Que se alejaba del todo
a lo burgués/

Fumaba Belmont Light/

Al acercarme no pareció incomodarse,
Intercambiamos un par de palabras y caminamos en completo silencio varias cuadras.
Era tarde
y era un viernes de fin de mes,

La noche cubría su boca con una tela de alcohol/

Parecía que todos transitaban borrachos
Yo lo estaba más nunca.
Decidí que todo cuanto había escrito debía ser desechado,
Era todo una mentira,
Todo poema lo es, al menos para mí, todo es una vil falacia,
Un pretexto para algo,
Ella no/
O quizá sí.
Las espinas han sido arrancadas del mundo
/Ella era más espina que flor/
La belleza, pensé, está en no ocultar el agujón,
La belleza como tal ha sido profundamente quebrada, transgredida,

/Ha sido ocupada por un millar de seres con más estuco que sangre/

Y pensé en ser cortado por ella,
Atravesar de partida la cubierta de carne que adorna mis dedos
con cada fragmento de ese capullo andante

Quise eso
Y otras cosas/

Un tipo que usaba una gorra se acercó a pedir algo/
Si preguntaba la hora, o pedía dinero, o intentaba algún asalto
A esas alturas
Ya daba lo mismo/
“Son las una y algo de la madrugada”
Hace cuatro horas que traigo el corazón perforado
Está goteando al fin
Algo más que sangre.

lunes, 10 de septiembre de 2007

"Poema de amor"

Un sitio,
Santiago.
Los inagotables peldaños de una escalera,
Niebla/
Mucha niebla/
Los pulmones flotan y se pegan en las paredes,
Los cigarrillos sin carne apagan su vida en nuestras manos
Las tripas hacen fiesta ahí abajo,
Suenan y no paran de sonar,
No es navidad, pero intermitentes luces rojas tiñen todo el aire /
Es Santiago y esto es el año 19,
afuera está muriendo gente,
se les acaba la sangre en algún trayecto
todos los trayectos acaban con ello
-aún no es mi hora-
pienso/
Me acomodo por milésima vez sobre una silla,
Te observo entrar por aquella puerta rota,
Todo es sucio y decadente por aquí,
Sin duda estamos flotando en mierda, montados sobre ella, impregnados de ella,
Y aún así tenemos sed/
Pido otra con la plata que debí haber comido algo/
Está bien.

Todo esta bien cuando apareces/
El reloj desde hace rato dejó de marcar el tiempo-

Todo es tan oscilante
Estamos dentro y afirmados de un cronómetro,
Veo números y formas por todas partes;
A veces todo es retroceso,
Hacia atrás, hacia atrás
Voy montado en una bicicleta melancólica en inagotable retroceso
Suprimir así como así la ventana donde cruza la vida para poder ser vista
No es cosa fácil/
No es fácil hablar bien, sonar bien, componer buena poesía o componer bien una ciudad,
-Los poemas son ciudades- creo haber oído por ahí/
Los poemas son ciudades completas donde nada se puede obviar,
Hay gente, calles, curas y prostitutas,
En todo momento muere gente,
/eso no se puede dejar de lado/
En todo momento]

Miro con los ojos envueltos de una inagotable sed
aquella puerta
Entra y entra gente
Afuera todo igual/
Tú me hablas de otra cosa
Nada mejor, pienso, que hablar de otra cosa
Vivir de otra cosa
Observar otras cosas/
No quedarse la hélice putrefacta con que anda el helicóptero/
No quedarse con la forma
Con el sonido que quema los oídos/
No quedarse con él
Si no con lo otro/
Con eso que es imposible describir aquí, pero que está,
Lo siento, lo huelo,
Mientras hablas/
Todo es el dibujo de otra cosa, todo es mimesis prostituida de otra cosa
Menos tú.

[Pausa]

jueves, 6 de septiembre de 2007

Betsabé Inostroza Fernández

Voy con el alma reventada pero con los brazos abiertos,
Descendiendo desde algún sitio veo todo con los ojos estilando.
(Poco antes me bebí todo lo vino que había. Borracho y menos cobarde, le sigo temiendo a la muerte)
El viento terrible que pasa
Viene cabalgando con un centenar de cuchillos en mi contra
Y me lleva en decadencia hacia un sitio

Que se aleja por completo al dios que de ti he hecho.

Siento a mi alrededor millones de nacimientos de todo tipo,
Vida nuevas, pseudo amoríos, mujeres, hombres y perros
Que dirigen su vista a la partida de esta carrera sucia llamada vida.
Sucia porque todo es abominable y realmente asqueroso cuando es la muerte quien se representa disfrazada de tu huida,
Sentada y esperando por mí, me mira desde sus costas.

No puedo, no quiero azotarme más sobre el pavimento,
No quiero volar ayudado por un paracaídas,
Ni aterrizar en un mundo donde ya no estará tu nombre.

Deja que me acomode en algún lugar de tu cuerpo,
Deja que huela como un animal estúpido cada paso que das,
Deja que me alcoholice con la botella de tu recuerdo,
Tómame,
Aquí estoy esperando a que soples
Que me lleves, como a una pluma, volando hacia tus caderas
Quítame mujer, de una vez, esta cuerda del cuello.
Y Clávame contigo en la infinidad de tu mirada

/arranca cada parte de mi cuerpo
y llévalas a algún lugar mejor que la incertidumbre/

martes, 4 de septiembre de 2007

El admirador nº1

Noche/
Sentado con las piernas cruzadas
Con el cuello tirante,
Sobre un cuaderno

[PAUSA]

Por todo lo oscuro, por todo aquello que se guarda de vez en cuando,
Por todo los momentos
Por el corazón falto de sangre,
Por la sangre sin corazón,
Por la borrachera mundial en que todos creen estar sobrios
Y por ayer/

ayer/

ebrios hasta le médula
en un bar de Ñuñoa, una tras otra corrían hermosas
dignas, hasta el tope, muertas de sed
de nuestra sed/.
/ya no recuerdo mucho/
Ellas y una montaña de cigarrillos apagando el día,
encendiendo eso, la noche
y todo el cuento.

Te llevaba del hombro
y el pelo se te caía por ambos lados del rostro.
Tú, más borracha que yo, te lamentabas de tu condición.
Algunos de los que por ahí pasaban hablaban a murmullos
yo también murmuraba un poco,
apoyado desde la otra vereda, no menos real, que te ofrece el mundo
o la ciudad o la calle o aquel bar.
Te abrazabas a mí y llorabas
En un momento intentaste algo atravesando tu garganta con los dedos.

/Pasó una micro/

Arriba todo igual que abajo
Tan solo un par de luces extra que iluminaban la condición de tu semblante
Y del mío/

Me gustaste así/

[PAUSA]

Al bajar te arrodillabas,
Y las patadas en tu vientre
Las patadas estilando de alcohol en tu vientre/:
De tu boca saltó la vida
y con ella el vómito
¡qué belleza dios mío!
No había orden
No había vergüenza,
No había pudor
Sólo la poesía sucia que te colgaba del labio
(magnífica poesía improvisada por tu estómago)
El asco para muchos
Se convertía en objeto de adoración para mí
Y me mojaste los pies
Y no importaba,
/eras tú /
Y no habían máscaras que entorpezcan la actuación de tu vida
La actuación que me hizo pensar seriamente,
En ser tu admirador Nº 1-

domingo, 26 de agosto de 2007

Preludio para esto de la poesía.

No necesito darle volumen a mis palabras,
ni limarlas para sacarles el óxido
Todo es así , tal cuál y punto.
No hay juego, no hay metáfora,
Sólo el crudo lamento de la piedra que pisas,
del cigarrillo que botas después de chuparle toda el alma,
Sólo la mirada atardecida de algunos,
la mirada funesta y prostituida de algunos.

No puedo quitar de óxido todo lo que te digo,
No puedo, porque el cuchillo causa mayor impresión cuánto más alto es su filo
No puedo, y no quiero,
porque la rosa no viste de nada/
esto no viste de nada/
y el viejo que se muere en aquella esquina tampoco viste de algo/

Así es la vida mi'jito; "tal cual y punto"
si usted quiere escribir eso que se llama poesía,
no parta por maquillar como a una puta lo que no necesita estuco.

lunes, 30 de julio de 2007

Pequeña anti-oda a la muerte

Contra y hacia la muerte
Voy/
Muerte insufrible que no viste de nada

Mostrada en corazonadas
Con varios minutos de silencio
Viene columpiándose desde hace unas 365 almas/

Toma forma y se desvanece al contacto con lo superfluo
Nace/
Crece/
Y no para de nacer/

No se trata de vivir más (¡por el amor de dios!)
Si no de morir menos
Evitando el aroma terrible que deja en cada movimiento
En cada mirada que rutila/
Por cada corbata que ahorca/
En cada moneda tragada

(encaramado en las ramas del recuerdo,
es difícil no pensar en lanzarse, desde una altura considerable,
al atractivo precipicio que ofrece su olorcillo)

lunes, 23 de julio de 2007

Cuento sin motivo aparente

No sé si sea Baudelaire el que me tiene así o si simplemente es el exceso de televisión
Ayer tomé un afilador de cuchillos
y comencé a sacarle punta a varios cigarrillos a la vez.
Quedaron redonditos y filudos.
Crucé palmo a palmo el metro y me perdí en la lluvia santiaguina.
/La ciudad se ve mejor con un poco de humo/
Eras las cinco y algo, y prendí otro.
La punta del cigarro me cortaba los dedos...
/Una historia resulta compleja cuando no se tiene finalidad/
Se me enredaba la voz cada vez que pensaba en alguna palabra para decirte en el momento de encontrarte.
(La noche se había dormido conmigo despierto
Y siéndote sincero, no recuerdo cuantas me tomé.)

Pensaba en que te escribiría al llegar a la casa,
Pero no tenía cerca ninguna idea que se pueda expresar en palabras.
Un tipo, uno de esos ejecutivos (a los “ejecutivos”, los reconozco fácilmente. Son tipos de rostro mimetizado con la ciudad, algunos tienen cara de celular, otros de manos libres, rostros de “necesito un ascenso”, aunque éste en particular tenía cara de perro) se afirmaba de mi brazo y me pedía disculpas.
/La inteligencia murió conmigo cuando aprendí a hablar/
no sé cuantas veces bajé y subí de la estación, que para ser domingo se rebalsaba de gente.
Habían unos cuentos pegados a la pared
Todos en un orden muy establecido...
“presentación, desarrollo, clímax, conclusión”
pensaba en imitar alguno para cuando te regale esto
Mientras prendía otro, te vi, aún no llegaba donde tenía que llegar,
Pero ahí estabas
Corriendo conmigo, desapareciendo y retomando tu forma con el vapor nicotinoso que se despedía de mis labios
/Resulta difícil tejer una historia cuando tendría que haber un fin/
(parecía un espectro ese día)
se me abrió la visión, y apareciste entre las murallas
mientras afuera la lluvia se convertía en frío
se me cerraron los ojos y fui a caer a tu boca
/ La ciudad se ve mejor con un poco de humo /
Me estaba congelando cuando me afirmé a tu cintura.

jueves, 12 de julio de 2007

El Chuncho

Cuando supe que el Chuncho había abandonado aquella esquina donde solía beber cada tarde, sentí una extraña sensación de angustia. Oriundo de Osorno e hijo único de una familia con estampa burócrata, el Chuncho siempre soñó con otro norte. Jamás aceptó colgarse a una corbata y apenas cumplió los 16, decidió probar suerte en la capital. Obviamente, los tiempos no estaban a su favor. El Chile trabajador le negó toda clase de puestos; resultaba intolerante, hasta para el más inepto de los empresarios, contratar a un tipo de cabello largo y de una evidente fobia a acatar órdenes.
El Chuncho era terco. Pasó 20 años haciendo artesanía. Era un negocio más bien mediocre, pero al menos le alcanzaba para no cagarse de hambre.
Hace un par de meses conoció a la Estela, una mujer de historial parecido al de él. Pero con la diferencia de que ésta vendía el culo. Fue un flechazo mutuo, y a la vez muy sorprendente para el Chuncho, que jamás se había detenido ante una mujer por más de 5 minutos (incluyendo putas). Fue un romance corto pero caliente. La Estela (“Estetita” para los clientes), era sin duda un animal apasionante, una dama de la carne, una perra que vivía todo el año en celo. Pero el tiempo, corto y de color rojo para ambos, comenzó a tomar un matiz grisáceo. Con el tiempo la Estela abandonó su rol de meretriz, y empezó a exigir ciertas cosas del Chuncho, entre ellas, que buscara una pega mejor que andar fabricando aritos. Tuvieron unas cuantas peleas por la terquedad de él.
Un día ella cogió la bolsa en que cargaba su ropa, y decidió abandonarlo en la misma esquina donde se conocieron. -No soporto ya el hambre, le dijo mientras le daba la espalda, chao y cuídate-. La frialdad de aquella mujer se contradecía con el animal que hace algunas horas se había corrido encima de él cuatro veces .

Después no sé qué más pasó. Me parece que el Chuncho tomó una corbata y al fin se la puso. Luego no lo vi más.

Gente









La mina se dice feminista

el otro dice ser machista
Un día conversan a gritos bajo unas sábanas
Se rozan ciertas partes
Él gritaba como una loca
Ella se miraba de reojo en el espejo de arriba
“ojalá no se me corra el rush”

Según mi viejo

Mi vecina es una perra
mi hermana es una perra
la vieja que vende papas es una perra
la esposa del viejo Mario es una perra
mi madre es una perra...
Me dice que todas son perras;
me parece que tiene razón,
sobre todo cuando lo ataca el celo

Mujeres


Se me cae la baba cuando las veo

cuando no
me como un par de mocos y listo

Encuentro


El angelito malo (el de la muerte), se topó con el bueno (el de la vida). Se dieron un par de miradas, unas palabras al aire, se desconcertaron un poco, y se cagaron de la risa.

martes, 26 de junio de 2007

Unos tipos


Llevaba veinte años en las mismas, cuando me descubrieron esos tipos. Llegaron con micrófonos, cámaras y ciertos olores, que a mi parecer resultaron más bien extraños. Decían ser enviados de no sé qué canal siniestro a cubrir el problema de no recuerdo qué cosa. Se sentaron en mi cama, mientras trataban a uno de mis hijos con una cierta complacencia. Más tarde noté que nos miraban con una lástima atroz. Mi mujer no hacía más que llorar ante esa luz que sacaba lo ojos de tanto fulgor. Los tipos me acariciaron el pelo, y le dejaron unas lucas a la María, se limpiaron las manos, contaron sus billetes y se fueron a ver a los vecinos. Prometieron, con un sonsonete ya muy practicado en sus escuelas, volver a sacarnos de dónde estábamos. Prometieron que nos harían “dignos”, que nos darían algo, (que tampoco recuerdo lo que era.) y que no nos preocupemos.

Tiempo después, ella se moría de pena y frío . La sacaron de mi lado otros tipos, al mismo tiempo que hacían su aparición más y más furgonetas como la de aquel día. Intentaron llevarme, yo me resistí, no abandonaría jamás a mis 15 hijos, que hora aullaban la partida de su madre.

jueves, 21 de junio de 2007

Carta a una señorita de La Pintana


Mientras se adorna esta hoja con una especie de caldillo violáceo, he decidido escribirte y contarte qué cresta fue lo que pasó.

Los pacos se lo llevaron todo, incluido el bolso azul donde guardaba los papelillos que pretendía regalarte para cuando nos casemos.Se lo llevaron todo, también a mí. No podían creer que el famoso “care `polvo” se dedicara a estas cosas también, y que su compañera, “la barby de cuneta” fuese su musa.

Le pasé la tarjetita para abrir la puerta a la vieja copuchenta de enfrente, (esa po’; la loca de lo perros) junto con esta nota empapada en chocolate. Le dije que un arcángel pasaría a verla pronto (espero haya comprendido la sutileza)...alcancé a rescatar un par de palomas y las metí en un sobre blanco, te las dejo para que te entrengas volando mientras yo no esté.

Es triste que no creyeran que el único pecado del “care’ polvo” era no saber los significados de ciertas palabras que ahora se fuman.

El Anillo


Hace algún tiempo cayó desde abajo a mis manos
Algo así como un anillo,
Espléndido metal adornado por mis dedos
Portentoso por sí mismo
Tenia la dicha y los aplausos de cuanto ser en él fijaba la vista;
Combinaba con todo:
Con ropas añejas, disfraces de engreído, short, algunas parcas lúgubres, hasta con el desnudo sereno.
¡Que felicidad aquel anillo!, forjado en la mirada misma de dios,
y tenía vida y cuento propio.
Recuerdo que las mujeres solían elevarse líbidamente ante mis ojos hechos chispa
y de mí abusaban
y yo abusaba de él.

Un día, o una noche hecha tal,
Me deje bañar por el alcohol precioso del cuerpo de una bella dama,
Oh, como olvidar sus caderas en celo
Y sus ojos pegados a los míos,
(como el demonio mismo cruzándose miradas con un ángel)
Fue un momento memorable
Del cual salían sin esfuerzo alguno,
poema tras poema,
Todos escritos con el ardiente licor de la carne que humea,
Y allí estaba mi anillo, en su alcoba descansando del infarto
Buscando esconderse del frío en las palmas de mis dedos,
Lo vi, lo tomé y fuimos a parar a una bañera sórdida pero cálida
Jamás vista por él
Ni por mí
Fue otra inyección letal de placer desenfrenado,
Regalados por los taciturnos labios de aquella meretriz con traje de dama
Y fue letal todo lo que después siguió.
El vapor lo oscureció todo,
Mi anillo fue oxidado de oeste a sur por algo llamado oro,
¡Qué calamidad, oro, oro, oro, sinónimo de qué!

Apresurado me deje llevar por el primer taxi que apareció
Y en una lluvia de esas que se recuerdan
Cogí un cuchillo de seda y me arranqué el dedo;
Y con él saltó furioso el anillo aquel.

He perdido un dedo y me cuesta escribir

miércoles, 20 de junio de 2007

Mal escritor


Cada vez que tomaba aquel maldito puñal, el pobre se martillaba las manos con la parte trasera de lápiz. Las hojas de aquel vetusto cuadernillo solían tristemente ser azotadas contra la pared. Aturdido, las esparcía apresuradamente, mientras le gorjeaban las palabras, y a ratos, ciertos temblores le atacaban la mano derecha.

El miserable ya no tenía cabello, y comía de todo cuanto le pediese servir para soltar alguna idea. Pero nada.

Así se pasaba tardes enteras en la copa de ciertos árboles, se tironeaba las orejas, tragaba sus uñas y vagaba por impensables sitios; poblaciones armadas, pubes rozas, iglesias sonrientes, y ciertas universidades. Pero nada. El miedo terrible de caminar con la sombra de un mal escritor lo tenían a punto de colgarse de una de sus letras y perderse en la mole tentadora que le ofrecía la sociedad de ese entonces.

Eran las 7.00 AM. Cuando sin quererlo se golpeó la sien con una idea realmente buena; era algo grande que ni él podía creer que se le hubiese ocurrido. Tomó el puñal, se limpió el sudor de la cara, bebió de su propia tinta, y depositó el vómito en la hoja.

Terminó con las manos ensangrentadas.

Viejito pascuero


El viejo pascuero vive en una de esas de color azul con blanco.

Se pasea por media ciudad sintiendo el “el bipeo” y el doble “bipeo” de los que se mueven en su carruaje:

-Súbanse no má’ cabros, -pero mijita, pa’ la otra paga...no se preocupe que para eso estamos...¡haber, díganmelo a la cara los chucha e’ su....!-.

Pese a su cara de buena gente, esa barriga abultada y su ya conocida barba blanca, increíblemente nadie lo reconoce.

Por las mañanas, antes partirse la espalda y perder un poco más de su cuadrado trasero, besa a su mujer mientras
ésta plancha. Camina un par de metros hasta la estación, y en toda la esquina se bebe un café con 3 de azúcar, acompañado con esas ricas sopaipas que fríe doña Estelita. Se soba las manos y toma las riendas del manubrio. Ya no hay música, objetos brillantes, ni fotos de la familia pegadas a su alrededor. Tan solo el terrible “bipeo” y los gritos de desesperación de aquellos seres sin alma que una vez más desparraman vituperios, goleando al suelo como vacas en celo.

La hora ha pasado más rápido de lo normal. Le alegra pensar que en cada vuelta, cuando se desocupa su animal traga-gente, tiene la completa autorización de encender uno de esos.

Ya es de noche y el viejo otra vez perdió la cuenta de los días.

domingo, 17 de junio de 2007

Camisa de fuerzas


Prepárenme la tumba con las más finas malezas
Y con las rosas menos pestilentes
Que dentro de poco me voy volando
A la muerte insegura


Abran las paredes de mi pequeño ataúd
Para que oree de mejor forma
El hedor dejado al respirar
/tan agitadamente


En un cementerio cerca de unos lápices
quiero mi entierro
con un golpe de estornudo revisen si es que aún
/no respiro


Apriétenme con fuerzas las orejas
corten con sutileza aquellas feroces raíces que forman

/mis pies
o mejor, agréguenme uno
quizás,
en algún momento necesite un tercer apoyo.


Vayan preparando al cura, a la monja
/y al monje
que me voy de piquero al
/sueño terroso

me voy como un clavadistabajo los 20 metros
/de mí mismo.


Alzaré la nariz para respirar de mis propias letras
Me hundiré en la fosa de la inconsecuencia
/bendita
pues la frente ya me lanza espasmos desacordes
el pulso toma autonomía propia
y el cuarto hemisferio a perdido su centro


Tanta golosina astral me eché a la boca
Que olvidé la cuenta final de los días
/impiadosos

y me voy campante para mirar por debajo de mi sepultura
y me entrego a la piedad del cornudo


¿Será que he hecho tanto mal?
Aparte de reír como un escolapio
Cada vez que veo un globo
O cada vez que se tiende al sol mi reflejo
/de espantapájaros


me enredé bajo las faldas de unas cuantas meretrices
más de una vez mi postura causó risa

Moriré un lunes por la mañana
Con las venas deformadas de poesía
Con una protuberancia en la espalda;
Joroba de palabras espejo,
Palabras que jamás fueron bellas

/ o muy lindas

/¿Y para qué?


Moriré con el corazón, como sima sobre el escusado
Con la memoria dividida
Entre un sueño utópico con una mujer sencilla(perro y casa incluidos)
o con casa y perros excluidos, en un sueño real
con una mujer siniestra