martes, 20 de noviembre de 2007

Dime tú

Dime tú,
Cariño del otro pasaje,
en qué parte de tu sonrisa escondes mis restos/
¿Será acá – sorprendente el poema tantas veces escrito con el mismo
lápiz?
Casas de años
Pizcas de arrugas
Pizcas de otra;
Otra con la que me viste pasar cuando cerrabas los ojos,
Pretendiendo también cerrar los míos,
Y yo lecho la culpa al lacho
Joven de letra infame y mal tejida
Sover –
vio en ti la escena aplastada –
Ahogada/
Y te vio colgada en el norte de su vida
Con la cuer –
Dabas y escupías
afirmabas la portentosa y celeste espalda de tu cue –
Yo que tantas veces te leí y pronuncié ese vocablo tipi –
como cuando por la calle del 14 vimos esa micro subir triste por debajo de mi ca –
¿sabes?,
El tipo que dormía contigo no hace mas que morir
todas las veces que te estrellas triste,
ciega a ese conde –
nado por el aire
Y por el agua del recuerdo
Y los ahoras
Y los después
Y tu cara de cerca,
tan cerca que no te distingo.
Mas sin y con embargo estas ahí,
esperando mi frívolo mensaje tapado a mas no poderde palabras indis –
puestas una frente a otra
sin medición, copia de copias, y la letra
y la idea:
¿No es lo mismo acaso el amor del pobre por su muchacha pobre,
que el amor de la muchacha rica por su muchachín –
chín?
(no, no es lo mismo)
El retrato
Mis retratos después de los tuyos,
oh hija mía,
Poesía ,
poeta, mujer,
madre,
amante,
violadora y asesina mía
no te se-pa-re-ce tu voz ni al triste
y monocorde canto del cura,
Ni al maullido del gato que ronda esa calle vacía
Esperando a su Amo-rr y estrella,
ahogo de envida de otras,
de otros y de ti misma,
en el suspiro que es la vida,
eres para mi uni–verso,
con tu día a día,
con tu hora ahora con tu elegancia diva-viva
de las calles que dan a mis ojos hechos
y perforados por el acontecimiento de tu encuentro/

¡/dame el instante de tu trascendencia/!