Hay una bala que duerme en mi pecho
Inconada hasta las raíces
No para de sangrarme,
Ya sea por la tarde, ya por la mañana
Me oprime y revienta parte del alma
/Y no hay viento ni calma que aplaque el grito/.
En los espejos veo cuerpos pálidos
Con los ojos gritando algo,
Y no entiendo cuando
En cada brazo, y en cada extremo
Se abren los parietales y salen mujeres
Corriendo desnudas
Con la inicial de mi nombre
tajeando parte de su belleza/.
No hay perdón para los ojos
Que pudiendo ver el choque
Prefieren la mudez circundante de las cosas,
No hay perdón
Porque por cada palabra
Hay una cicatriz que respira;
Hay un día que comienza a preparar la cuerda
Y el fusil/
No hay perdón
Porque yo no me perdono
Porque el instante espera cuchillo en mano
Con otra bala para adornar mi cabeza/.
No hay dolor mas fustigante
Que el que uno mismo provoca al aire
Ni aullido más triste
Que el que se hace sin luna y sin garganta
Con una bala en el pecho
Empollando tu corazón, con los ojos cerrados,
Soñando con tu muerte/
Es tarde ya para saltar,
(Con el arañazo de cada pie podría llenar de lágrimas
Lo que falta de estrellas en el piélago de allá arriba)/
Es tarde ya para abrir la boca y soplarle a la cara
Al incendio de esta música espesa y desastrosa
Que apunta con todas sus notas
A la casa que amo.